Ecografía de tiroides y TI-RADS: cómo describir y clasificar nódulos en el informe
El ACR TI-RADS puntúa cinco categorías morfológicas del nódulo tiroideo y define la categoría TR1 a TR5, que cruzada con el tamaño de la lesión indica PAAF, seguimiento o ninguna conducta. Vea cómo estructurar el informe.
Este artículo forma parte de la guía Clasificaciones estandarizadas en el informe: la guía de BI-RADS, TI-RADS y O-RADS.
En la ecografía de tiroides, el TI-RADS (Thyroid Imaging Reporting and Data System) es el sistema que convierte la descripción del nódulo en una conducta objetiva. En la versión más usada hoy, el ACR TI-RADS (American College of Radiology, 2017), cada nódulo recibe puntos en cinco categorías morfológicas (composición, ecogenicidad, forma, margen y focos ecogénicos) y la suma define la categoría final, de TR1 a TR5. Esa categoría, cruzada con el tamaño de la lesión, indica si el caso requiere PAAF (punción aspirativa con aguja fina), seguimiento ecográfico o ninguna de las dos cosas. En resumen: TR1 y TR2 no requieren PAAF ni seguimiento; TR3 pide PAAF a partir de 2,5 cm y seguimiento a partir de 1,5 cm; TR4, PAAF a partir de 1,5 cm y seguimiento a partir de 1,0 cm; TR5, PAAF a partir de 1,0 cm y seguimiento a partir de 0,5 cm.
Para que esta clasificación funcione, el informe debe describir cada nódulo relevante con localización, dimensiones en los tres ejes y las cinco características puntuadas, informar la puntuación total, asignar la categoría TR y cerrar la conclusión diciendo explícitamente si hay o no indicación de PAAF. Con nódulos presentes en cerca de la mitad de los adultos sometidos a ecografía, el desafío dejó de ser detectar la lesión y pasó a ser estratificar el riesgo y estandarizar la recomendación, evitando punciones innecesarias en lesiones de riesgo muy bajo sin perder al paciente que realmente necesita investigación. A continuación, la estructura completa del informe, categoría por categoría.
Por qué el informe de tiroides exige tanta estandarización
La tiroides es una glándula pequeña, superficial y relativamente sencilla de barrer, pero el impacto clínico del informe es grande, porque cada nódulo descrito va a generar, o no, una indicación de PAAF. Un nódulo descrito como "hipoecogénico, sólido, con microcalcificaciones" sin categoría de riesgo genera dudas sobre la conducta. Un nódulo solo llamado "sospechoso" sin detalle morfológico no puede compararse con estudios futuros. Y una conclusión que recomienda PAAF sin un criterio objetivo expone al paciente a procedimientos invasivos potencialmente evitables.
La estandarización TI-RADS resuelve tres problemas a la vez: uniformiza la descripción morfológica, estratifica el riesgo de malignidad y orienta la indicación de PAAF con base en el tamaño de la lesión. Es el mismo razonamiento del BI-RADS en las mamas: transformar una evaluación de componente históricamente subjetivo en un lenguaje objetivo y auditable, comprendido tanto por quien informa como por el endocrinólogo que recibe el documento. Para el ecografista, esto significa un informe técnicamente más defendible y clínicamente más útil. Para el paciente, menos estudios repetidos y menos procedimientos innecesarios.
Técnica y limitaciones: el bloque que abre el informe
Antes de la descripción anatómica, conviene registrar el tipo de estudio, el equipo cuando sea relevante y cualquier limitación técnica observada: biotipo del paciente, glándula de difícil acceso, tiroides endotorácica o cirugía previa. Este bloque contextualiza al médico solicitante y protege al profesional que firma.
La descripción estándar del parénquima tiroideo
Antes de llegar a los nódulos, el informe debe caracterizar la glándula en su conjunto:
- Topografía y dimensiones: tiroides tópica o ectópica, con mediciones de los lóbulos derecho e izquierdo (longitudinal, transversal y anteroposterior) y del istmo. El volumen glandular puede calcularse con la fórmula del elipsoide (longitud x ancho x espesor x 0,524) para cada lóbulo.
- Contornos, ecotextura y ecogenicidad: homogénea o heterogénea, normoecogénica, hipoecogénica o hiperecogénica en relación con la musculatura cervical adyacente. La heterogeneidad difusa asociada a hipoecogenicidad orienta a tiroiditis crónica y debe explicitarse.
- Vascularización al Doppler color: normal, aumentada o reducida. Útil principalmente en el contexto de tiroiditis y bocios difusos.
- Ganglios cervicales: en los casos con nódulos sospechosos, el barrido de las cadenas cervicales (niveles II a VI) debe ser sistemático, con descripción de la morfología, el hilio, la vascularización y las mediciones de los ganglios atípicos.
Las cinco categorías morfológicas del ACR TI-RADS
Conocer las cinco categorías de memoria es lo que garantiza un informe consistente. La descripción de cada nódulo debe seguir esa misma secuencia, para que la categoría final sea consecuencia natural del texto.
| Categoría | Hallazgo | Puntos |
|---|---|---|
| Composición | quístico o casi totalmente quístico | 0 |
| espongiforme | 0 | |
| mixto quístico-sólido | 1 | |
| sólido o casi totalmente sólido | 2 | |
| Ecogenicidad | anecoico | 0 |
| hiperecogénico / isoecogénico | 1 | |
| hipoecogénico | 2 | |
| muy hipoecogénico | 3 | |
| Forma | más ancho que alto | 0 |
| más alto que ancho | 3 | |
| Margen | liso o mal definido | 0 |
| lobulado o irregular | 2 | |
| extensión extratiroidea | 3 | |
| Focos ecogénicos | ninguno o artefactos grandes en cola de cometa | 0 |
| macrocalcificaciones | 1 | |
| calcificaciones periféricas en cáscara | 2 | |
| microcalcificaciones puntiformes | 3 |
Algunos puntos merecen atención al momento de puntuar. Los nódulos espongiformes, formados por múltiples microquistes que ocupan más del 50% del volumen, son esencialmente benignos. La hipoecogenicidad marcada, siempre evaluada en relación con la musculatura cervical (músculos pretiroideos), es uno de los principales predictores de malignidad. La forma se evalúa en el plano transversal: una relación altura/ancho mayor que 1 es un signo fuerte de sospecha, derivado del crecimiento perpendicular al plano tisular normal. La irregularidad del margen refleja crecimiento infiltrativo y tiene un peso importante en la estratificación. Y las microcalcificaciones se asocian especialmente al carcinoma papilar.
De la puntuación al nivel TR
Sumando los puntos de las cinco categorías, el nódulo se clasifica en una de las cinco categorías finales, cada una con puntos de corte propios por tamaño:
| Categoría | Puntos | Riesgo | PAAF | Seguimiento |
|---|---|---|---|---|
| TR1 | 0 | benigno | no indicada | no recomendado |
| TR2 | 2 | no sospechoso | no indicada | no recomendado |
| TR3 | 3 | levemente sospechoso | si ≥ 2,5 cm | si ≥ 1,5 cm |
| TR4 | 4 a 6 | moderadamente sospechoso | si ≥ 1,5 cm | si ≥ 1,0 cm |
| TR5 | ≥ 7 | altamente sospechoso | si ≥ 1,0 cm | si ≥ 0,5 cm |
Esta correlación entre puntuación, categoría TR y punto de corte por tamaño es lo que convierte al TI-RADS en un instrumento clínicamente útil, y lo que con más frecuencia se omite en informes no estructurados. Los umbrales fueron diseñados para reducir punciones innecesarias, especialmente en nódulos pequeños y de bajo riesgo, sin perder al paciente que realmente necesita investigación.
Cómo describir cada nódulo en el informe
Cada nódulo relevante merece un bloque descriptivo propio y estandarizado, que contenga como mínimo:
- Localización (lóbulo, tercio superior, medio o inferior, y relación con el istmo, la cápsula o estructuras adyacentes);
- Dimensiones en los tres ejes, con cálculo de la relación altura/ancho;
- Composición, ecogenicidad, forma, margen y focos ecogénicos;
- Vascularización al Doppler;
- Puntuación parcial por categoría y puntuación total;
- Categoría TR asignada.
Con múltiples nódulos, la regla práctica es caracterizar individualmente hasta tres o cuatro lesiones, preferentemente las de mayor tamaño o mayor puntuación TI-RADS, y mencionar las demás de forma resumida. Los nódulos sospechosos tienen prioridad sobre los voluminosos cuando hay divergencia: un TR5 de 1,2 cm es más importante para la conducta que un TR2 de 4 cm.
Conviene además estandarizar una numeración por localización, con el formato "Nódulo 1 (lóbulo derecho, tercio medio)", y mantener esa identificación en los informes futuros del mismo paciente. En una especialidad en la que el seguimiento es parte central de la conducta, es lo que permite comparar dimensiones estudio a estudio sin ambigüedad.
Ganglios cervicales: la parte del informe que más se olvida
La evaluación de los ganglios cervicales debería ser rutinaria en toda ecografía de tiroides, y no solo cuando hay sospecha previa de enfermedad maligna. Los ganglios atípicos pueden ser el primer indicio de un carcinoma papilar metastásico, especialmente en pacientes asintomáticos. En pacientes con nódulos TR4 o TR5, esta evaluación es parte esencial del estudio, no un anexo.
Los criterios ecográficos de sospecha incluyen: pérdida del hilio graso, forma redondeada (relación eje corto/eje largo > 0,5), hipoecogenicidad marcada, microcalcificaciones intraganglionares, áreas quísticas intraganglionares y vascularización periférica al Doppler, en lugar del patrón hiliar normal. La presencia de cualquiera de estos signos debe explicitarse en el informe, con mediciones y localización por niveles cervicales.
La conclusión: del hallazgo a la conducta
La conclusión es la parte del informe que el médico solicitante más lee, y la que con más frecuencia decepciona. Una buena conclusión de ecografía de tiroides responde a tres preguntas en pocas líneas:
- ¿Cómo está la glándula en su conjunto? Volumen aumentado, normal o reducido; parénquima homogéneo o compatible con tiroiditis; vascularización normal o alterada.
- ¿Hay nódulos? Si los hay, cuántos, cuál es la mayor categoría TR y cuál el tamaño de la lesión más sospechosa, retomando, cuando existe un estudio anterior, las dimensiones previas para indicar estabilidad o crecimiento.
- ¿Hay indicación formal de PAAF o solo de seguimiento? Esto debe decirse con claridad, sin dejar la responsabilidad de la interpretación al médico tratante.
Una conclusión bien construida es objetiva, jerarquizada y directamente correlacionada con el cuerpo descriptivo. No sustituye la decisión clínica, pero la respalda: es lo que convierte un informe correcto en un informe útil.
Errores comunes en el informe de tiroides
Los descuidos más frecuentes en la rutina son previsibles y, en su mayoría, evitables:
- Describir sin clasificar: detallar la morfología del nódulo sin asignar la categoría TR le quita al informe gran parte de su valor para el seguimiento.
- Clasificar sin describir: mencionar "TR4" en la conclusión sin que el párrafo del nódulo traiga las características que sustentan la puntuación.
- Usar términos imprecisos: "nódulo sospechoso" o "nódulo de aspecto benigno" sin criterios objetivos.
- Omitir la relación altura/ancho en la descripción de la forma, o no medir el nódulo en los tres ejes.
- Describir solo el nódulo mayor: en una glándula multinodular, el nódulo dominante en tamaño no es necesariamente el de mayor riesgo.
- Mezclar terminologías: alternar entre "isoecoico" e "isoecogénico", o entre "microcalcificaciones" y "focos ecogénicos puntiformes", dentro del mismo informe.
- Ignorar los ganglios cervicales en pacientes con lesiones TR4/TR5 o en seguimiento oncológico.
- Comparaciones pobres: no citar estudios anteriores cuando existen, o usar frases genéricas como "estable en relación con el previo" sin retomar las dimensiones.
- Concluir sin conducta: quizás el más frecuente de todos, cerrar el informe sin mencionar si hay o no indicación de PAAF.
Todos estos errores tienen una causa común: la ausencia de un flujo estructurado de redacción. Cuando el ecografista tiene que recordar cada ítem mientras escribe, las omisiones son inevitables en una rutina apretada. La solución no está en escribir más despacio: está en informar dentro de una estructura que ya contenga el protocolo.
Cómo ayuda Laudário en la estandarización del informe de tiroides

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La gran diferencia está en la clasificación TI-RADS automática integrada al flujo del informe: a medida que el médico marca la composición, ecogenicidad, forma, margen y focos ecogénicos de cada nódulo, el sistema calcula la puntuación total y asigna la categoría TR correspondiente, sugiriendo automáticamente el punto de corte para PAAF o seguimiento según el tamaño de la lesión. Esto elimina el cálculo mental bajo presión y reduce drásticamente el riesgo de clasificaciones inconsistentes entre informes. Cálculos como el volumen tiroideo también se hacen dentro del propio flujo de redacción, sin cuentas manuales.
Las frases y conclusiones son totalmente personalizables, lo que permite que cada profesional ajuste el texto a su estilo de informar sin renunciar a la estandarización ni a una terminología consistente entre los estudios de la misma clínica. El historial del paciente queda centralizado, lo que facilita la comparación con informes anteriores en el seguimiento, y la versión final puede imprimirse con código QR de validación digital, agregando seguridad y trazabilidad al documento entregado al paciente. La biblioteca cubre además mamas, axilas, abdomen, pelvis, obstetricia y Doppler, todo en un solo sistema en línea.
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