Ecografía de riñones y vías urinarias: cómo estructurar el informe, de la medición renal a la búsqueda de litiasis
La ecografía de riñones y vías urinarias es uno de los estudios más solicitados en la práctica clínica, presente desde la investigación inicial de una lumbalgia hasta el seguimiento de pacientes con enfermedad renal crónica, hipertensión de larga data, infección urinaria recurrente o sospecha de litiasis. Aunque se considera...
Este artículo forma parte de la guía Ecografía abdominal: la guía de los hallazgos que realmente cambian la conducta.
La ecografía de riñones y vías urinarias es uno de los estudios más solicitados en la práctica clínica, presente desde la investigación inicial de una lumbalgia hasta el seguimiento de pacientes con enfermedad renal crónica, hipertensión de larga data, infección urinaria recurrente o sospecha de litiasis. Aunque se considera un estudio de rutina, es también uno de aquellos en los que la diferencia entre un informe bueno y uno mediocre impacta directamente en la conducta. Mediciones mal estandarizadas, descripciones genéricas de quistes o de litiasis y conclusiones que no dialogan con la indicación terminan transfiriendo la duda al médico tratante. En este artículo proponemos una estructura práctica para el informe de ecografía renal y de vías urinarias, con foco en mediciones, ecotextura, dilatación pielocalicial, litiasis y correlación con el cuadro clínico.
Cuándo se solicita la ecografía de riñones y vías urinarias
La indicación del estudio varía bastante entre servicios, pero hay un conjunto recurrente de situaciones en las que la ecografía renal es la primera elección de imagen:
- Lumbalgia o dolor en flanco: investigación de litiasis, hidronefrosis o procesos inflamatorios renales.
- Infección urinaria recurrente o pielonefritis: evaluación de factores predisponentes como dilataciones, litiasis, alteraciones de la vejiga o anomalías estructurales.
- Hematuria macro o microscópica: búsqueda de masas, quistes complejos, litiasis o alteraciones vesicales.
- Enfermedad renal crónica: caracterización morfológica de los riñones (tamaño, espesor cortical, ecogenicidad) con impacto directo en el diagnóstico de cronicidad.
- Hipertensión arterial: evaluación de asimetría renal, signos de nefropatía crónica o sospecha de causa renal/vascular.
- Hallazgo incidental en otro estudio: caracterización y seguimiento de quistes, nódulos sólidos o dilataciones.
- Pacientes con dispositivos urológicos: control de catéter doble J, nefrostomía o después de procedimientos como la litotricia.
Cada una de estas indicaciones exige énfasis diferentes en el informe. Un estudio solicitado por cólico renal necesita detallar la presencia o ausencia de cálculos y el grado de dilatación. Un estudio por enfermedad renal crónica necesita, como mínimo, ofrecer mediciones confiables y una descripción cuidadosa de la relación corticomedular. Cuando el informe no dialoga con la indicación, el solicitante pierde una parte importante de la información clínica.
Estructura recomendada para el informe de ecografía de riñones y vías urinarias
Una buena estructura para el estudio sigue, en la práctica, la secuencia anatómica del tracto urinario superior e inferior: comienza por la identificación y la técnica, describe cada riñón de forma individualizada, evalúa el sistema colector y los uréteres cuando son visibles, examina la vejiga y cierra con la impresión diagnóstica correlacionada con la indicación. Sugerimos los siguientes bloques:
1. Identificación y técnica
Incluya el tipo de estudio (transabdominal, con o sin evaluación vesical pre y posmiccional), el motivo de la solicitud y cualquier limitación técnica observada: adiposidad, asas intestinales con gas, posicionamiento dificultoso, bajo llenado vesical o paciente poco colaborador. Este cuidado contextualiza eventuales limitaciones en la descripción posterior y protege al profesional en casos de estudio parcial.
2. Riñón derecho y riñón izquierdo: mediciones y morfología
Describa cada riñón de forma simétrica y estandarizada. Informe las dimensiones longitudinales (idealmente también las transversales y anteroposteriores), el espesor del parénquima o de la corteza, la posición (tópica o ectópica), los contornos (regulares, con lobulación fetal, irregulares por cicatrices), la ecogenicidad de la corteza en relación con el hígado/bazo y la relación corticomedular. En los estudios de seguimiento, retomar las mediciones anteriores facilita mucho la lectura por parte del médico tratante.
Para la mayoría de los adultos, considere como referencia una dimensión longitudinal de entre 9 y 12 cm y un espesor cortical preservado. Las variaciones fuera de ese rango deben interpretarse junto con la clínica: riñones reducidos, con corteza adelgazada y ecogenicidad aumentada orientan a cronicidad; riñones aumentados de forma simétrica pueden corresponder a procesos infiltrativos, y riñones asimétricos piden un análisis adicional de la vascularización y el parénquima.
3. Sistema colector y uréteres
Describa la presencia o ausencia de dilatación pielocalicial y clasifíquela cuando esté presente (leve, moderada, marcada). En casos de hidronefrosis, es útil mencionar si hay repercusión sobre el parénquima, signos de adelgazamiento cortical y, cuando sea posible, la identificación del nivel de obstrucción. Los cálculos en el sistema colector deben localizarse (cáliz superior, medio, inferior, pelvis), con su dimensión aproximada y la presencia de sombra acústica posterior. Cuando los uréteres no están dilatados, en general no se individualizan en la ecografía; esto debe explicitarse en el informe para evitar la interpretación equivocada de “ausencia” de la estructura.
4. Vejiga
Incluso en informes centrados en los riñones, la evaluación de la vejiga forma parte del estudio. Describa el contenido (anecoico, con detritos, con sedimento), la pared (espesor, regularidad, presencia de trabeculaciones o divertículos) y la presencia de imágenes nodulares vegetantes o litiásicas en su interior. Cuando esté indicado clínicamente, registre el residuo posmiccional mediante la fórmula del elipsoide, especialmente en pacientes con síntomas urinarios bajos o sospecha de obstrucción infravesical.
5. Hallazgos focales: quistes, nódulos y calcificaciones
Los quistes renales deben describirse con su localización, dimensiones, contornos, contenido y pared. Los quistes simples (anecoicos, de pared fina, sin tabiques ni componente sólido, con refuerzo acústico posterior) pueden categorizarse como Bosniak I en correlación con tomografía/resonancia, pero el informe ecográfico debe, como mínimo, describir objetivamente esos parámetros para que el solicitante sepa cuándo está ante un hallazgo banal y cuándo ante una lesión compleja. Los nódulos sólidos, las lesiones con tabiques engrosados, paredes irregulares o áreas con aparente componente sólido merecen destacarse en la conclusión y, por lo general, la indicación de un método complementario.
6. Impresión diagnóstica
La conclusión debe ser objetiva y correlacionar directamente los hallazgos descritos con la indicación clínica. En informes por cólico nefrítico, mencione presencia/ausencia de litiasis, localización y dilatación asociada. En pacientes con enfermedad renal crónica, retome las dimensiones, el espesor cortical y la relación corticomedular. En pacientes con hipertensión, comente eventuales asimetrías y signos de nefropatía crónica. La decisión final siempre es clínica: el informe solo debe darle al solicitante los elementos para tomarla con seguridad, sin suposiciones más allá de lo que el método permite.
Errores comunes en el informe de riñones y vías urinarias
Incluso entre profesionales experimentados, algunos descuidos recurrentes socavan la calidad del informe de ecografía renal:
- Mediciones incompletas o en un solo plano: informar solo la dimensión longitudinal sin espesor cortical o sin comparación entre ambos lados dificulta el seguimiento de la enfermedad renal crónica.
- Hidronefrosis mal clasificada: usar términos como “ectasia discreta” sin criterio o alternar entre “leve”, “discreta” y “mínima” genera ruido en la comparación.
- Litiasis descrita de forma genérica: “imágenes hiperecogénicas con sombra” sin localización, número aproximado ni dimensiones reduce mucho la utilidad del informe para el urólogo.
- Quistes sin descripción estructurada: la falta de información sobre contenido, pared y tabiques impide la categorización del quiste y genera dudas sobre la necesidad de complementación.
- Ausencia de evaluación vesical: en pacientes con síntomas urinarios, omitir la pared, el contenido y el residuo posmiccional empobrece el estudio.
- Conclusión desconectada de la indicación: los informes solicitados por cólico nefrítico que no comentan objetivamente la presencia o ausencia de litiasis y dilatación pierden gran parte de su utilidad clínica.
- Comparaciones pobres: citar un estudio anterior sin retomar las dimensiones de los riñones ni la presencia de quistes y cálculos no permite seguir la evolución del paciente.
Cómo ayuda Laudário a estructurar informes de riñones y vías urinarias

Laudário fue pensado para los profesionales que enfrentan esta rutina todos los días. Para la ecografía de riñones y vías urinarias, y para los principales protocolos abdominales y urológicos, el sistema ofrece:
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- Comparaciones simplificadas, con recuperación automática de las mediciones y los hallazgos anteriores del mismo paciente, fundamental para el seguimiento de la enfermedad renal crónica, de quistes en control o de litiasis recurrente.
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El resultado es simple: menos tiempo escribiendo, menos hallazgos olvidados e informes más coherentes entre estudios del mismo paciente, lo que marca toda la diferencia en el seguimiento de pacientes con enfermedad renal crónica, litiasis recurrente o quistes en vigilancia. En lugar de partir de una hoja en blanco con cada paciente, usted ajusta una plantilla ya probada, mantiene el estándar profesional de la clínica y se concentra en lo que realmente exige su atención: la lectura cuidadosa de las imágenes.